Historias de Hadas

 

Fatas Italianas

 

Cuentan que un noble perdió a su mujer en el parto de su única hija. Años después se caso con una viuda que tenía otra hija, pero el señor murió en la guerra y la niña quedó a cargo de la viuda, que la obligaba a trabajar duro cada mañana.

 

Todos los días tenía que hacer la comida y cruzar el bosque para traer agua de la  fuente.

 

Una mañana se puso a llorar mientras llenaba su cántaro y entonces se le apareció una anciana que le preguntó que le pasaba.

 

La niña le contó y la anciana sintió pena, le tocó en la frente y le dijo que no se preocupara, que todos lo que la vieran le ayudarían, por lo que la niña sonrió agradecida.

 

A la vuelta se le acercó un caballero y se ofreció a ayudarle con su cántaro. Cuando llegó a su casa contó entusiasmada lo que le había pasado, de modo que la viuda le dijo a su hija que ella debía ser la próxima en ir por agua a la fuente. La hermanastra fue a la mañana siguiente, pero llorando de rabia. Esta vez fue una joven mujer la que le preguntó por su llanto. La niña contó que la hacían trabajar mucho, pero al hada no le gustó que le mintieran. La tocó en la frente y le salieron unas enormes orejas de burro con las que tuvo que cruzar el bosque ante las risas de todos.

 

Y es que si no muestras humildad y eres descortés o mentiroso, se divertirán colocándote unas horrendas orejas de burro.