Historias de Amor

 

Grace Kelly y su majestad  príncipe Rainiero III de Mónaco.

Casados el 19 de abril de 1956

 

Príncipe sólo de título, aunque  con encanto, el principado europeo se casa con una bella  y patricia estrella del cine estadounidense.

 

Fue el cuento de hadas de los años cincuenta, y Grace Kelly, de acuerdo con su nombre y promesa, realizó su papel más importante con dignidad y estilo por casi tres décadas hasta su fatal accidente automovilístico, en 1982.

 

Todo comenzó en mayo de 1955 cuando Grace, en el sur de Francia para asistir al Festival de Cannes aceptó posar en una foto de equipo para el París Match con su serena majestad príncipe Rainiero III de Mónaco. Nunca antes se habían visto, aunque Grace visitó el palacio durante la realización de la cinta de Alfred Hitchcock “como atrapar a un ladrón” un año antes.

 

La estrella de cine de 26 años llegó tarde. El príncipe, que había cumplido 32 años unos días antes, llegó aún más tarde. La foto del equipo completo tomó 45 minutos. Mientras que el fotógrafo grababa el cuento, el rechoncho y bigotón príncipe  escoltó a la serena bellaza, nacida en Filadelfia a través de los jardines y de su pequeño y exótico zoológico.

 

Pero las luces no se encendían. Grace, estaba aparentemente preocupada. Mientras en Cannes, tuvo varios encuentros románticos con el actor francés Jean-Pierre Amoun, que causaron más agitación en los medios que su paseo con Rainiero y sus trigres.

 

Rainiero que sucedió  a su abuelo en 1949 había terminado su largo y serio romance con la actriz francesa Gisele Pascal. Según informes, ellos  rompieron porque ella era incapaz de tener hijos y producir un heredero (aunque más tarde se casó y desafió a la naturaleza teniendo un hijo). El matrimonio y los bebés pesaban mucho en la mente de Rainiero. Un tratado de 1918 entre Mónaco y Francia estipulaba que Mónaco sería reconocido como un principado independiente mientras el trono estuviera ocupado, de otra manera el país se reintegraría a Francia. La hermana de Rainiero, la princesa Antoniette, había renunciado a reclamar el trono. Por lo que tanto era sólo responsabilidad del príncipe el producir un heredero.

 

Era improbable que el príncipe y la estrella de cine se vieran de nuevo. En el otoño ella se dirgía a Ashville, Carolina del Norte, donde iniciarían el rodaje de “El cisne”, irónicamente la historia de una chica noble cuya madre quería que se casará con un príncipe. Pero Cúpido fue servido unos cuantos meses antes por el padre Francis Tucker, un antiguo capellán de una iglesia de Filadelfia, quien estaba asignado por el Vaticano en la capilla de St. Charles en Mónaco.

 

Sus complices eran amigos de la familia de Grace la “tía” Edie y el “tío” Russ Austin, quiene vacacionaban en la Riviera francesa. Al no poder conseguir boletos para la gala del Sporting Club en Montecarlo, audazmente llamaron al palacio con la extravagancia de ver si Rainiero podía ayudarlos, mencionando que eran amigos de Grace Kelly.

 

El padre Tucker regresó su llamada para decirles que Rainiero no sólo había asegurado a la pareja una mesa delantea en el evento sino que los invitaba a tomar el té al día siguiente. Parece que el cura tomó por cuenta propia interpretar el papel de casamentero del príncipe y la actriz católica.

 

El té finalizó con una petición de los Austin a Rainiero para visitarlos la próxima vez que él estuviera en Margat, Nueva Jersey.

 

Poco tiempo después, el padre Tucker contactó con los Austin de nuevo, esta vez anunciando que Rainiero viajaría a los Estados Unidos en diciembre, presuntamente para una revisión de rutina en el Hospital Universitario Johns Hopkins, en Baltimore.

 

Como lo prometió, Rainiero, el padre Tucker y un joven doctor cenaron en la casa de los Austin y luego surgió una invitación para que el pequeño grupo se sumara a la familia Kelly en su casa, para la cena de Navidad. La segunda reunión entre el príncipe y la estrella se desarrollo con mayor suavidad. Después de la cena, Grace y Rainiero fueron a la casa de la hermana de ella, Peggy Kelly Davis. Para cuando regresaron a la casa de los Kelly era práctiamente de mañana y Rainerio terminó pasando la noche en una de las habitaciones para los invitados.

 

Durante los días que siguieron Rainiero y Grace se vieron constantemente en Filadelfia y en Nueva York. Y quizás en el amplio departamento de Grace en la Quinta Avenida, Rainiero pidió su mano.

 

Rainiero negó que su declaración hubiera sido impetuosa: “Pense que ambos estábamos listos para el matrimonio”, afirmó. Aunque Grace tenía una serie de lances con hombres importantes de Hollywood y una relación de una y otra vez con el diseñador de modas Oleg Cassini, frencuentemente había comentado a sus amigos que quería casarse y tener hijos.

 

El 28 de diciembre Grace empezó a correr la voz de que ella y Reiniero estaban comprometido. Él le dio un “anillo de amistad”, una argolla con diamantes y rubíes, hasta su anillo de compromiso de 12 quilates con esmeraldas y diamantes cortados.

 

Los Kelly deseaban tener la boda en la Iglesia de St. Bridget, lugar en que Grace hizo su primera comunión, pero los conocidos de Rainiero querían que la boda se efectuar en la catedral de St. Nicholas, donde sus antepasados se habían casado.

 

Unos días después, Grace partió a Los Angeles para empezar a trabajar en su última cinta “Alta Sociedad”. A mtad del rodaje ella cambió el anillo de utilería de su personaje; la solialité Tracy Lord por un gran diamante nuevo. Más tarde, en enero, Rainiero y su padre, el príncipe Pierre, la siguieron a Los Angeles y rentaron una casa en Bel-Air durante varias semanas.

 

Grace aún tenía que permanecer varios años en la MGM por el contrato filmado. Mientras que la mayoría en Hollywood no podía creer que ella renunciaría a su fenomenal carrera cinematográfica. Rainiero no deseaba tener a su novia compartida con Hollywood. La MGM aceptó dejarla fuera de su obligación de hacer su próximo filme “Mujer diseñada<”, basada en la vida de la diseñadora de modas Hellen Rose, si el estudio podía tener los derechos exclusivos de filmación de la boda. El estudio y Mónaco acordaron un trato a 50% de las ganancias (las de Mónaco irían a la Cruz Roja)

 

Entre las fiestas y cenas de honor y el de Rainiero, Grace estudió francés, dio entrevistas y terminó de hacer “Alta Sociedad” en marzo. Presentó a Ernest Borgine en la categoría de mejor actor para el Oscar por la película Martí , en la ceremonia de los premios de la Academia y partió a Nueva York para ser dama de honor en la boda de su excompañera de departamento Rita Gam.

 

EL 4 de abril, Grace y su equipo de boda de 65 personas bordearon la Constitución para Mónaco lineal del océano, mientras una conglomeración internacional de fotógrafos, reporteros y camarógrafos narraron la excitación y el frenesí. El mundo esperaba cada ángulo de la noticia sobre la mágica pareja cuya boda prometía ser un espectáculo mejor que la coronación de la reina Isabel II, tres años antes.

 

Ocho días después, Rainiero, un ávido marinero saludó a su novia justo fuera del puerto de Mónaco, a bordo del Yate “Deo Jurante II”, su regalo de bodas.

 

La semana que precedió a la boda fue una mezcla de recepciones y galas que incluyó una fiesta en la que Margot Fonteyn y Christopher Soames bailaron. Después de la cena que siguió al ensayo de la boda, Grace apreció portando un regalo del padre de Rainiero, un collar familiar con una enorme perla rodeada de rubíes y rematada con una pequeña corona de diamantes en filigrana.

 

En la mañana del 18 de abril, 80 invitados cuidadosamente seleccionados observaron como Grace, portando un vestido de tafeta en palo de rosa un velo de encaje color crema con guantes de cabritilla y cubrerrostro de Julieta, y Rainiero, en un saco negro de día, pantalón a rayas, chaleco blanco y corbata gris, intercambiaron votos en francés (“oui”, ambos contestaron al juez Marcel Portanier) en una ceremonia civil en el salón barroco del trono del palacio. Esa noche, en una gala en el Opera House, Grace portó la banda rojiblanca de la Orden de St. Charles, el mayor honor de Mónaco, sobre el pecho, en un traje de fiesta Lanvin.

 

A LAS 9:30, a.m. del 19 de abril, diplomáticos, jefes de Estado, estrellas de cine y socialités, que incluyeron a Ag Khan, Cary Grant, A Gardner, David Niven, Gloria Swanson y Aristóteles Onasis – los hombres se vistieron con corbatas blancas y uniformados -, estuvieron entre la multitud de 600 personas que llenó la catedral de St. Nicholas para presenciar la cinemática ceremonia con una misa de tres ministros conducida por el obispo de Mónaco monseñor Pilles Barthe. El altar estaba rebosante de lilas blancas, hortensias y lirios y de los candiles colgaban canastas llenas de bocas de dragón.

 

Los familiares de los novios entraron primero a la iglesia. Fueron seguidos por seis damas y la madrina de honor; Peggy, todas en organdí amarillo y seis pajes – cuatro niñas con vestidos blancos y dos niños con trajes de satín blanco. Luego vino Grace con su padre, Jack, ella esperaría a Rainiero en el altar.

 

Rainiero portó un uniforme y Grace vistió un traje cortesía de la diseñadora de modas de MGM,. Helen Rose, quien obviamente pensó en algo “real” cuando lo creó. El trae de cuello alto y mangas largas se entallaba al torso y se ensanchaba en una falda ondulada, una creación compuesta por decenas de metros de tafeta de seda peau de soie, tul y encaje. Su cabeza estaba cubierta con un velo decorado con perlas y elaborado en 110 metros de tul.

 

Después de la ceremonia, la pareja recorrió el pequeño principado en un Rolls-Royce  negro y crema convertible, un regalo del pueblo de Mónaco. En la Iglesia de la Santa Devota, la princesa Grace salió del auto para rezar en el altar del santo patrono de Mónaco. Más tarde la pareja saludó a los 600 invitados en la comida de recepción en el palacio.

 

Después de partir el pastel de bodas con la espada de Rainiero abordaron el Deo Jurante II para su crucero de luna de miel, parando primero en Villafrancia, y luego se dirigieron a España y Córcega. Ella trató de ser una buena marinera, pero frecuentemente se mareaba.

 

Nueve meses después, la princesa Grace produjo, por parto natural, una hija, la princesa Carolina Luisa Margarita, el 23 de enero de 1957. El príncipe Alberto Luis Pierre, quien sería el sucesor al trono, nació al año siguiente, el 14 de marzo. La pareja tuvo después una segunda hija, la princesa Stephanie Marie Elisabeth, el primero de febrero de 1965.