Historias de Amor
Sofía Loren y Carlo Ponti
Casados el 9 de abril de 1966
Como
toda niña de Pozzuoli, Italia, Sofía Loren vio una boda en la Iglesia del
pueblo. La novia uso un hermoso vestido blanco y llevaba un ramo de capullos
color naranja y dos niñas sostenían su velo. Era durante la Segunda Guerra
Mundial, cuando las bombas caían y cada día había un combate. “En ese momento el
mundo se detuvo para mi”, recuerda. “Yo estaba casi paralizada de encanto.
Todavía estoy convencida de haber escuchado arpas angelicales anticipando la
marcha nupcial de Mendelssohn en el órgano”
Esta visión obsesionó y penetró el alma de Sofía por décadas. “la vida no quería que ese sueño mía se hiciera realidad”, dice. Su camino al altar fue largo y problemático. Pero acicateado por la competencia de Cary Grant, gran amor de Sofía, Carlo Ponti se casó un día con la estrella que ayudó a crear.
Ellos se conocieron en 1950. Sofía Scicolone,
que por esos días se hacía llamar Sofía Lázaro, tenía 16 años, era tímida, poco
sofisticada, una pobre muchacha campesina quien había venido a Roma ese año por
la urgencia de su madre para que intentara triunfar en el cine. Ella participó
de mala gana en el concurso “Miss Roma”, en el cual era juez el exitoso
productor de cine Carlo Ponti, de 37 años. Carlo había impulsado las carreras de
numerosas actrices, incluyendo a la gran artista italiana Gina Lollobrigida. Sin
sorpresa, en el concurso él vio algo mágico en la voluptuosa joven que quedó en
segundo lugar
Dos años después, Carlo manejaba la carrera de Sofía, incluso mandándole algún dinero ocasionalmente para sostenerla económicamente. Carlo era casado y con dos hijos, pero él se sentía innegablemente atraído por la joven y hermosa actriz de fuerte voluntad. Sofía vio en Carlo algo más que un consejero auténtico y un amigo; él era algo parecido a un padre – su progenitor abandonó a su madre antes que Sofía naciera. Ellos comenzaron a verse en secreto, aunque ella, una auténtica católica, no consumaría su relación.
En 1954, ella trabajó en la película El otor de Nápoles, del director Vitorio de Sica y su carrera cambió a un nivel completamente diferente. También su relación con Carlo. EN los estudios donde filmaba su siguiente cinta, él le regaló un anillo con un pequeño diamante. Carlo, un hombre de pocas palabras, no dijo nada acerca del significado del anillo. Pero para Sofía fue un símbolo de su seriedad. Ahora ella estaba dispuesta a entregársele completamente, incluso aunque él vivía con su esposa Guiliana, y no tenía planes para dejarla.
Entonces
en 1957, otro galán completó la ecuación. Sofía actuaba al lado del Frank
Sinatra y Cary Grant en un drama filmado en España Orgullo y pasión. Ella
y Cary se enamoraron instantáneamente, por todavía amaba a Carlo. En las
locaciones, Cary, quien aun estaba casado con su tercera esposa, Betsy Drake, le
dijo a Sofía que quería casarse con ella, Sofía le dijo que necesitaba tiempo.
Puesto que el divorcio no estaba permitido en Italia, Carlo hizo lo que Sofía llama un débil intento de anulación matrimonial al decir que cuando se casó no creía en el sacramento del matrimonio. El Vaticano negó la anulación, pero Carlo dejó a su esposa.
Para entonces Sofía Y Carlo Estaban en Hollywood, donde ella filmaba la película Houseboat con Cary, quien todavía la pretendía.
En ese punto, Sofía decidió que ya había esperado suficiente tiempo a Carlo. Enterada de que Cary la llamaba frecuentemente al Hotel Bel-Air donde se hospedaba con Carlo, ideó una maniobra poco sutil en su favor, envió un ultimátum.
Quería una vida para ella, con hijos y un anillo e boda, le dijo a Carlo. Ahora le tocaba a él tomar una decisión.
Recordando ese momento, Sofía dice: “Después de muchos años, habiendo pasado tantos buenos momentos así como no tan buenos, madre feliz de dos hijos ya grandes, recuerdo aún vívidamente aquellos instantes tensos cuando le pedí todo eso a Carlo. Todos mis temores, mis sueños, mi carrera estaban ahí lanzados como dados sobre la mesa de juego. Pero aun así tuve que esperar durante días de agonía antes obtener su primera respuesta firme y una acción concreta”.
La acción vino cuando recién anunciaban el estreno de Houseboat Carlo y Sofía desayunaban en el hotel cuando Carlo pasó a Sofía un periódico abierto en la columna de Louella Parsons. La nota principal era que Carlo había obtenido un divorcio en México y se casaba con Sofía próximamente en la misma corte el 17 de septiembre de 1957. Al fin una boda, sin importar que ninguno de los dos estuviera presente. Ella estaba colmada de felicidad. Carlo le dio un anillo de boda, y esa noche la pareja cenó y celebró a solas en su casa de la Playa.
Pasó menos de un mes, sin embargo, antes de
que la felicidad nupcial de los Ponti se malograra. La Iglesia católica no
reconocía el matrimonio: Carlo estaba acusado formalmente de bigamia, Sofía era
llamada su “concubina”, y estuvieron imposibilitados de regresa a Roma como
marido y mujer. Otros italianos había obtenido divorcios en México antes, pero
Sofía y Carlo fueron forzados a dar un “buen ejemplo”.
Carlo y Sofía regresaron a casa de todas maneras, pero para evitar ser arrestados, comenzaron a vivir con nombres falsos, mudándose frecuentemente y nunca aparecían juntos en público. Intentaron todas las vías legales pero no encontraron una salida a su pesadilla hasta 1966, cuando Giuliana, la esposa de Carlo, ideó un plan. Carlo, Sofía y Guiliana se fueron a Francia y adoptaron la ciudadanía francesa. Entonces Carlo y Guiliana consiguieron el divorcio francés legal.
Sofía y Carlo finalmente se casaron el 9 de abril de 1966. No fue sino hasta que se realizó esa simple ceremonia una mañana en el salón civil de Sèvres en las afueras de París, cuando Sofía escuchó tocar sus largamente esperadas arpas. “Las paredes desnudas del salón estaba iluminadas con fuegos de bengala”, recuerda ella. “Supe que Carlo, aunque no sabía de mi visión de infancia, de alguna manera la compartía. El salón de Sèvres súbitamente era una inmensa catedral para mí, y dejábamos atrás todas las dificultades e insoportables ansiedades del pasado”
En 1968 nació su primer hijo Carlo Junior. Edoardo llegó en 1973.