
Hola, ni nombre será cambiado porque es para mi muy difícil hacerles estas confesiones, digamos que me llamó “Mariana”, soy una chica de veintitantos años, como cualquier otra, ya he pasado por mis años de escuela y ahora trabajo, para la gran mayoría soy una chica común y normal.
Muy pocos saben que tengo un gran secreto guardado, yo soy una CANDY FAN es algo de que no hablo mucho.
A muy temprana edad me tocó ver por primera vez esta maravillosa historia, la vi junto a mi madre y mis hermanos, todos hablaban de ella, mis amigas y mis primas, fui testigo igual que el resto de las peripecias que pasaba Candy, de todo lo que sufrió. De sus amores de sus encuentros y desencuentros. Para terminar con final tan distinto a los que yo estaba acostumbrada
Esas imágenes quedaron grabadas en mi corazón, a medida que fui creciendo y como todos a mi alrededor parecían haber olvidado esa historia que yo tenía tan dentro, y como seguía fantaseando en contorno a estos personajes.
Un día cuando yo estaba empezando a resignarme para ocultar estos sentimientos, lo anunciaron… ”Candy Candy volvía”, mi corazón se aceleró, y pensé que podía preservar para siempre esta historia, corriendo fui a comprar media docena de Videocasetes para grabar la historia; por segunda vez en mi vida, reía, lloré y me enoje viéndola, me di cuenta de cómo muchos de mis sentimientos se reafirmaban y como la percepción de cada personaje era diferente: Más profundo, más interesante.
Ahora si la tenía, nadie más podría quitármela, el tiempo siguió pasando y solo yo seguía interesada con la historia, pero aún con más fuerza y buscaba todo el tiempo personas que se parecían a los personajes.
Mis dos primeros novios tenían rasgos de Anthony, ambos rubios de ojos azules, y sonrisa dulce, pero me percate de que nadie podía ser tan perfecto como el personaje, ellos podían parecerse a él físicamente pero no tenían sus cualidades, y tuve que afrontar la vida real, madure y comprendí que tenía que separar el maravilloso mundo de Candy de mi vida personal o sería muy desdichada.
Sin embargo en mi vida común seguí teniendo esos pequeños detalles que no me hacían olvidar tan bella historia, cada vez que veía una rosa pesa irremediablemente en Candy, de hecho en Anthony, me regalaron un perrito al cual nombre Terry, si veía un traje escocés en un libro, en una revista o en una película me acordaba del príncipe de la colina. Cada vez que escuchaba un vals, mi memoria me llevaba a esas piezas que bailo ella con Anthony y con Terry, eso sin olvidar a Shakespeare quien tomo un sentido diferente cada obra y cada palabra.
Finalmente llegó la tecnología que iba a hacer que esta afición se convirtiera en una obsesión: EL INTERNET, ¡Oh que emoción! Poder encontrar una página y luego otra y así sucesivamente más páginas, comencé a sentirme que no estaba sola, que había más personas como yo, el tiempo siguió pasando y descubrí comunidades y grupos de personas que sentían con tanta o más fuerza que yo este apego a la historia. Me enteré de que había estado basado en un manga… “Un manga – dije yo – ¿Qué es eso?”, tuve que investigar y finalmente quede empapada de la cultura oriental y los términos empleados.
Finalmente pude obtener el manga de Candy, me lo devoré, los personajes a pesar de no tener voces eran más intensos y cambie de nueva cuenta mi percepción acerca de ellos, los entendí más, y comprendí un poco más esta historia tan compleja.
Ahora mi vida esta dividida en dos mundos, uno al que llamó “mundo real”, pero donde no puedo demostrar mi pasión por Candy, y el otro al que llamo “Mundo fantástico” donde la imaginación, los buenos amigos y el talentos es su base, donde soy más real que nunca donde no oculto ninguna parte de mi vida.
Sueño con un verdadero “Mundo real” donde no tenga que esconder mis aficiones, donde ser parte del mundo fantástico sea algo muy normal… donde los dos mundos formen uno solo.
“Mariana… CANDY FAN”.
Portada Sueños