Historias de Amor

Maria Hawkins y Nat King Cole

 

 

Nat King Cole podía derretir corazones cuando cantaba, pero Maria Hawkins era indisoluble. Incluso al principio no estaba intrigada por él, aun cuando ya era una auténtica estrella cuyo Trío King Cole estaba considerado en los mejores clubes del país, aparecía en películas y puso en los primero sitios muchas canciones de éxito.

 

“Pienso que estaba atrás del escenario cuando lo oí por primera vez. Pensé  <vaya es un buen trío>, no hubo emoción particular. Yo me enamoré del hombre”, recuerda Maria.

 

Era el verano de 1946, y Nat, de 27 años de edad, estaba sustituyendo a los Hermanos Mills en el club Zanzíbar de Nueva York. Compartiendo la paga había una joven atractiva cantante conocida como Maria Ellington, quien estaba haciendo su primera aparición como solista tras haber trabajado como vocalista en la banda de Duke Ellintong.

 

Maria Hawkins (su nombre de soltera) no estaba relacionada con Duke, pero había estado casada con un piloto de la fuerza aérea con el mismo nombre, pero que se había matado un año antes. Maria, de 23 años, fue criada con todas las ventajas y comodidades por una tía que manejaba una prestigiosa escuela privada en Carolina del Norte. Para complacer a su tía, Maria obedientemente asistió al Boston Clerical Collage durante tres años, pero lo que realmente quería era convertirse en una cantante de baladas.

 

Nat, que estaba muy ocupado tocando el piano con sus propios grupos, por lo que nunca se graduó de la preparatoria, quedó instantáneamente encantado por la refinada y bien educada Maria. Sin embargo, él estaba casado. La buena fortuna profesional de Nat y su initerrumpida “Vida en el camino” forzaron a un rompimiento entre él y la mujer con la que se casó cuando aún era un adolescente. Ella se quedó en los Angeles. De su matrimonio no tenía hijos, y Nata estaba loco por los niños. Casa noche se quedaba atrás de escenario y admiraba a Maria en su bien entallado vestido de lentejuelas azul rey mientras actuaba en dos de sus números.

 

No podía quitarle los ojos de encima, pero en cualquiera de sus movimientos era rechazado. Cuando le enviaba champaña, ella la regresaba. Cuando intentó entablar una conversación con ella, él comenzó a hablar torpemente y fracasó. Cuando corría hacia su camerino, ella lo ignoraba.

 

Maria estaba completamente concentrada en el trabajo. “Él realmente era demasiado atento conmigo, pero en aquel tiempo yo no estaba interesada. Puedo decir sinceramente que estaba más interesada en mi carrera, y ese era mi primer trabajo como solista”, dice.

 

Después de dos semanas de rechazo, Nat finalmente decidió enviarle a su valet (asistente) para ofrecerle un boleto para la pelea de box entre Jose Louis y Billy Conn, un gran acontecimiento donde todo el mundo en Nueva York, incluyendo Maria, quería asistir. Finalmente dijo que sí. Tal vez no pudo soportar la idea de más rechazos bruscos, pero Nat le informó que no iría con ella. Le daría el boleto y se podría sentar con Mammie, la esposa de Eddie “Rochester” Anderson. María se conmovió más allá de las palabras, y pronto se percató de ese tímido y sensible. Al día siguiente cuando él le pidió ir a las carreras, ella estaba ansiosa. Ahí, ella hizo una apuesta de dos dólares a un caballo gris y ganó 40 dólares. El cortejo estaba dado y avanzado.

 

Maria pensó que Nat no se comportaba en nada como el seductor cantante melódico que era en el escenario. Él era una persona muy amable, un hombre dulce. Y se acercaba así a cualquiera. Era un individuo, nada rudo, y más bien tímido cuando se acercaba a las mujeres. Era un hombre de hombres, muy popular entre otros chicos. Amaba los deportes y su música era primero.

 

Comenzaron a salir a cenar juntos después de que terminaban con su trabajo. Después de unas semanas, un poco antes de él vergonzosamente se lo dijera, ella descubrió que estaba casado. Estaban sentados en su auto viendo el amanecer cuando se volteó y le dijo que la amaba pero que tenía esposa. Contra su mejor juicio, y el de su familia. María se estaba involucrando con un músico casado.

 

Unos meses después de conocer a María, la tomó por sorpresa en un restaurante chino  de Nueva York.

 

“Si puedo conseguir el divorcio, ¿te casarías conmigo?”, le preguntó.

 

“Recuerdo que tenía trozos de cordero en mi boca”, dice María. “Ni siquiera esperé a terminar de masticar, y sólo moví afirmativamente la cabeza”.

 

La pareja tuvo que esperar un largo tiempo hasta que el divorcio finalizó. Mientras tanto, Nat le compró a Maria un anillo de compromiso con un diamante de 2 quilates en la casa Van Cleef & Arpels. Nat llevaba un anillo de bodas a la medida, incrustado con diamantes estilo marqués.

 

A las 4 p.m. del 28 de marzo (Un Domingo de Pascua) de 1948 el congresista Adam Clayton Powell casó a la pareja en la Iglesia Bautista Abisina ante una multitud de más de 1,000 personas, incluyendo muchas estrellas de la música. La revista Life publicó que la boda había sido la más grande y espléndida como no había visto Harlem en décadas. Como era viuda, María usó un vestido azul pálido de satín, y llevaba un ramo de rosas blancas. Nat vistió un traje de día. Elaine, la esposa de Hill “Bojangles” Robinson, y Evelyn Ellington, la nuera de Duke, formaban parte e las seis damasde honor de María. Al día siguiente de la recepción en el Hotel Belmont Plaza, los Cole partieron de luna de miel a México. Mientras estaban fuera, la grabación de Nature Boy (Chico Natural) se convirtió en un éxito. Tuvieron tres hijas, Natalie, las gemelas Casey y Timolin, un hijo adoptado de nombre Nelly, y una hija adoptada llamada Calor, que era sobrina de María. Nat murió 17 años más tarde.

 

 

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